Situación de victimización de tipo pasivo: retraimiento, timidez, falta de habilidades sociales... (http://mooc.educa.madrid.org/asset-v1:CRIF_Las_Acacias+MOOC02+2016+type@asset+block/1_Caso_dos_victimas_pasivas.pdf)
Acoso al alumno 26.
Un tercio de la clase (21 alumnos) han declarado que el tal alumno 26 sufre acoso. El propio alumno 26 lo ha reconocido; ha manifestado que el 32% de la clase no le quieren como compañero de pupitre, pero, con todo, sí tiene compañeros amigos (6), es decir, que se relaciona y no está aislado. Este nivel relacional dificulta el acoso.
Tras la evaluación de acoso escolar mediante el correspondiente autoinforme (declaraciones de la víctima) y heteroinformes (declaraciones de los demás compañeros de clase: testigos, acosadores) proponemos un esbozo de protocolo de ayuda entre iguales.
En primer lugar, mostraremos nuestro apoyo al acosado y le garantizaremos que haremos todo lo que está en nuestra mano para erradicar la situación de "bullyng". Abriremos un canal de comunicación fluido y conoceremos sus preferencias con los prosociales.
Parece ser que el alumno 26 presenta características de muy pasivo, por lo que propondremos una ayuda entre iguales: un compañero pro-social y uno de sus seis amigos. Estos le "atenderán", acompañarán, estarán/serán atentos. Ello hará que aumente su confianza, refuerce su autoestima, se sienta más "arropado"... Hay que crear un marco-entorno de protección y seguridad para el alumno 26 y fortalecer su círculo de relaciones, no sólo en el aula, sino también en el centro.
En la distribución de la clase le sentaría al lado de un amigo suyo y rodeado del resto de amigos y alumnos pro-sociales, lejos de los acosadores.
En segundo lugar, después de crear ese marco de "seguridad", se intentaría reforzar la autoestima del alumno y trabajar con él las habilidades sociales (con la ayuda del equipo de orientación del Centro). Esto, además, servirá para que él mismo pueda ser un compañero pro-social y ayudar también a otros alumnos que sufren acoso en el mismo grupo (alumnas 34, 53 y 16).
Por supuesto, se solicitaría la colaboración familiar para la vigilancia y el control de su hijo.
Por otro lado, se vigilarán las acciones de los agresores. Con estos se adoptarán medidas para que respeten los derechos de los demás y se trabajarán situaciones de empatía.
Las causas del acoso parecen ser: porque les gusta, porque es raro, y porque discute mucho. Se hará comprender que el acoso no es un juego, sino que es algo muy serio y que incluso puede ser considerado delito. El hecho de que alguien sea diferente no puede ser objeto de burla reiterada. La diferencia enriquece. El hecho de que alguien discuta tampoco puede ser motivo de acoso. Los alumnos acosadores deben modificar su conducta y ahí es donde hay que poner el foco. También se informaría de la situación a los padres de los acosadores para pedir su implicación. Si persistiera una conducta violenta continuada se tendría que trasladar ya a denuncia.
A los alumnos testigos se les tiene que hacer entender que hay que mostrar tolerancia cero ante cualquier caso de maltrato, que no hay que apoyar ni reír las situaciones de acoso y que hay que aislar a los acosadores.
No debemos olvidar tampoco trabajar la cohesión de grupo y que haya un buen clima de convivencia y respeto: MI RESPETO ES TU LIBERTAD. Los alumnos deberían guardar un buen recuerdo de su paso por la escuela...
Con respecto a las otras tres alumnas que se sienten acosadas valdría lo que se ha expuesto hasta aquí. También las sentaría al lado de un amigo/a o un alumno/a prosocial, y evitaría sentar a los cuatro alumnos acosados juntos.
Por último, para comprobar si la intervención ha sido o está siendo efectiva, volvería a realizar autoinforme , heteroinformes y sociEscuela. Se preguntaría y pediría información a todas las personas implicadas de forma periódica y directa.
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